Adicción al sexo

PorInstituto Bitácora

Adicción al sexo

Las conductas compulsivas, son cada vez más habituales en nuestra sociedad. Hoy hablaremos sobre una de ellas, la adicción al sexo.

A través de la publicidad, los diferentes medios de comunicación, internet… estamos rodeados de estímulos relacionados con contenido sexual, y en muchos casos se vincula el sexo con el éxito, la aceptación, el poder.

Decía Gabriel García Márquez que “El secreto de la felicidad es hacer aquello con lo que uno disfruta”. Si con el sexo se disfruta, las personas con este tipo de conducta deberían ser muy felices. Esta idea es así para muchos, tanto que la adicción al sexo les parece algo envidiable y divertido, e incluso se hacen chistes acerca de ello…

 

“ ¿Yo adicto al sexo?… tetas equivocando y puedo repetirlo 69 veces, ni que semen notara, si que eres sexagerado …”

 

… sin embargo, las personas que sufren este tipo de problemas tienen un instante de goce y una intensa sensación de malestar, que resulta tan dañina para uno mismo y para su entorno (pareja, familia, trabajo, red social…) como la adicción a las drogas.

La adicción al sexo o hipersexualidad, es un problema que ha crecido muy significativamente en los últimos años. Según Carlos Chiclana, especialista en Psiquiatría y autor de “Atrapados en el sexo”, entre el 3 y el 5% de la población padece hipersexualidad, otros estudios aumenta el porcentaje hasta el 8%, coincidiendo todos en que es más frecuente en los hombres, con una proporción de tres por cada mujer y suele comenzar en la juventud.

La llegada de internet a nuestras vidas es uno de los principales factores que tienen que ver con dicho incremento. Internet es una gran ventana al mundo que nos da infinitas posibilidades en todo y para todo, y que además es accesible, asequible, permite el anonimato e inmediatez, características que hacen de internet un caldo de cultivo excelente para que se desarrollen y potencien este tipo de problemas.

Existen muchas posibilidades, multitud de webs de contenido sexual, así como fáciles vías para buscar y mantener relaciones sexuales con otras personas. Y lo podemos hacer desde casa, desde el trabajo, desde casi cualquier parte, a cualquier hora y sin que nadie se entere… y lo podemos hacer YA (impulsividad) y además una y otra vez (compulsividad).

Para una persona que tiene este tipo de problemas, recurrir a actividades sexuales, como masturbarse de manera compulsiva, consumo de pornografía, prostitución, líneas telefónicas eróticas, relaciones con múltiples parejas, encuentros sexuales con personas desconocidas… es una respuesta a estados de ánimos desagradables y que por tanto, nada tiene que ver con una vida sexual placentera, libre y sana.

La mayoría de las personas afectadas por este problema son conscientes de ello, pero no saben cómo afrontarlo. En muchos casos siente culpa y vergüenza que los incapacita para compartirlo y pedir ayuda.

Dejado a su libre evolución, todo se va complicando, el deseo sexual lo va controlando todo, porque pasa a estar muy presente, llegando a ser una prioridad por encima de ellos mismos, de sus relaciones con seres queridos, de sus responsabilidades, y acaba incapacitando a la persona para afrontar el día a día.

Cuando el deseo se convierte en irrefrenable, la persona no es capaz de hacer otra cosa que no sea satisfacerlo, y no es capaz de valorar los riesgos y consecuencias negativas, y tras consumarlo, aparece un malestar intenso de componente ansioso depresivo.

El tratamiento de la adicción al sexo o hipersexualidad es similar al de otras adicciones. En Instituto Bitácora, atendemos estos problemas de forma individualizada, multidisciplinar e integral, combinando diferentes estrategias, cuyo objetivo es que la persona logre una sexualidad que resulte satisfactoria, que no genere malestar.

El apoyo farmacológico, la psicoterapia individual, la psicoterapia de grupo y la atención a la familia, resultan eficaces y eficientes para hacer frente al problema desde la raíz y evitar así futuras recaídas.

 

Algunos síntomas de adicción al sexo:

-Actividad sexual (masturbación, pornografía, sexo con otras personas) muy frecuente, desproporcionada o desadaptada. Los pensamientos de contenido sexual, ocupan mucho espacio.

-Fracasos en los intentos de reducir o no llevar a cabo la conducta sexual.

-La conducta se oculta, lo que conlleva mentiras y mantener una doble vida.

– Cada vez ocupa más tiempo, cada vez la sensación de bienestar es menor, y de manera inversamente proporcional el malestar mayor.

-Se van dejando responsabilidades familiares, laborales o académicas…

-Las relaciones interpersonales y el ocio se van deteriorando. La persona se va aislando.

-Hay un alto nivel de sufrimiento, ya que la persona continua con la conducta a pesar de las consecuencias negativas.

-La persona experimenta desajuste físico y emocional en forma de ansiedad, inquietud, mareos, dolor de cabeza, insomnio, bruscos cambios de humor, irritabilidad, depresión… cuando no lleva a cabo la conducta.

Asunción Lago Cabana

 

About the author

Instituto Bitácora administrator

Somos un equipo multidisciplinar, encabezado por el Dr Reina, dedicado al tratamiento del alcoholismo y otras adicciones, así como a la atención de la familia y a las patologías mentales, desde un modelo bio-psico-social que permite hacer una lectura antropológica de la persona que presenta el problema en su contexto y dentro de unos principios Bioéticos.

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