Archivos mensual enero 2017

PorInstituto Bitácora

Síndrome de Ulises

El síndrome de Ulises o síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple no es un trastorno mental sino un cuadro de estrés muy importante que se da en inmigrantes que viven situaciones extremas y sufren unas condiciones límites que no pueden elaborar adecuadamente.

Puede ser algo muy confuso porque lo primero que acabamos que decir es que no es un trastorno mental, por lo que a la persona que está sufriendo y con cantidad de signos y síntomas de ello le decimos que no tiene nada. Por otra parte también puede ocurrir todo lo contrario, que se diagnostique incorrectamente de trastorno depresivo cuando la persona esta llena de proyectos e ilusiones que desea realizar y quiere y se siente activa.

No es un duelo migratorio clásico, toda inmigración conlleva una enorme cantidad de pérdidas. En primer lugar mencionaremos brevemente algunas características concretas de un “duelo migratorio”: es un duelo parcial, porque el país del que uno se va no se extingue y además como suele visitarlo en vacaciones o mantener contacto con él, se vuelve recurrente el duelo cada vez que vuelve a alejarse, además está vinculado a ciertos aspectos asociados a la infancia muy relevantes, sus orígenes, en cuanto al idioma, personas queridas, costumbres… que ayudaron a formar la personalidad del emigrante. Otra característica es que es múltiple, es un duelo por la familia, por el idioma, por la cultura, por los colores, olores, por el clima, por el estatus social… Puede dar lugar a cambios en la personalidad, que en ocasiones fortalecen al emigrante pero que también pueden llegar a desestabilizarlo.

Cuando no se logra la elaboración y superación de este duelo y se suman características extremas puede desembocar en el Síndrome de Ulises.

¿Cuáles son los estresores más importantes del síndrome de Ulises?

 

–          La separación forzada de los seres queridos con lo que esto supone en todo el sistema de apego, que es un sistema básico de seguridad y supervivencia para las personas.

–          El sentimiento de desesperanza cuando ven que el proyecto y todas las oportunidades que esperan encontrar han fracaso.

–          El tener que luchar literalmente por sobrevivir, con elementos tan básicos como dónde comer o dónde encontrar un techo para dormir.

–          El miedo en los propios viajes, caminar kilómetros y kilómetros en medio del frío, el esconderse en maleteros o incluso maletas, el acabar ahogados al caerse de una patera, las amenazas de las mafias o de la detención y expulsión, etc.

Tenemos que tener además en cuenta que todos estos estresores se pueden acumular y potenciar entre ellos, como se suele decir, lo negativo llama a lo negativo y que esta situación puede durar meses o incluso años con el sentimientos del individuo que poco puede hacer él para cambiar su situación y que lo demás también poco hacemos.

¿Qué siente la persona con un síndrome de Ulises ?

 

Es habitual que el emigrante se sienta triste, irritable, con tensión y dificultad para dormir bien, puede padecer dolores poco específicos, musculares, de cabeza, etc. Que nos recuerdan a cuadros de ansiedad y depresión, sin tener porqué llegar a presentar la persona un cuadro propiamente dicho de estos. Y es que una situación de estrés crónico puede afectar tanto a la personalidad como al funcionamiento de los órganos internas y haber alteraciones en los sistemas hormonales y de neurotransmisores, que haga que se den los síntomas previamente mencionados.

 

Dra. Mª Carmen López Alanís

PorInstituto Bitácora

De vuelta a la normalidad

De vuelta a la normalidad, aunque hay que decir, que este año la Navidad ha sido especial, porque para nosotros, Instituto Bitácora, no ha supuesto grandes cambios en la rutina de trabajo con nuestros pacientes, salvo el grupo de terapia de mujeres, que es siempre especial, e hizo un pequeño paréntesis.

La celebración de la llegada de Sus Majestades Los Reyes Magos De Oriente pone el broche final a estos días, que como os hemos ido contando en este mismo espacio, no son fáciles ni para personas que están en tratamiento por un problema por consumo de alcohol ni para sus familiares. Pero como en todo, también hay cosas buenas, y hoy os dejamos una muestra de ello.

Para Fígaro, uno de nuestros pacientes, con la iluminación de nuestras calles empezó la complicación, aunque lo vio a posteriori, pero lo vio y lo manejó bien. Por delante tenía muchas ocasiones en las que el alcohol iba a ser el gran protagonista. Además, después de unos meses en tratamiento se sentía bien, con fuerza y con la “obligación” de normalizar.

Pero ¿qué es normalizar para una persona que tiene un problema por consumo de alcohol?…

A mis pacientes les repito en muchas ocasiones: “Te puedes fiar de ti en todo, pero acerca de lo que piensas respecto al alcohol, siempre es pronto para hacerlo… Ahora que no quieres beber, que tienes claro que el alcohol es un elemento negativo en tu vida, las ganas de beber seguirán, pero ahora vendrá por otro camino… Ya no vendrán de frente…Ahora buscará la manera de convencerte, buscará la manera de que te des un permisito, para que bajes la guardia y empezar a sumar los pequeños errores, tan pequeños que ni los ves… No te fíes de tus pensamientos relacionados con el alcohol, ponlos primero en cuarentena” Leer más

PorInstituto Bitácora

HÉROES DEL DÍA A DÍA

Estos días de reuniones, celebraciones, regalos, comer y beber, tampoco son fáciles para los familiares de las personas que están en tratamiento por un problema por consumo de alcohol y/o drogas.Como ya os hemos contado hace unos meses en este mismo espacio, consideramos a estas personas, a las esposas,  esposos, madres, padres, hijos, hijas, hermanos, hermanas, como auténticos héroes. Héroes sin capa, de carne y hueso, con sus esperanzas y sus miedos, con sus ganas y sobrecargas, con sus certezas y sus dudas… pero siempre dispuestas a actuar preocupándose por el bienestar del otro, con sacrificio, constancia, valor, fe y amor.

Para los héroes, el camino hasta llegar aquí ha sido largo y ha estado lleno de obstáculos, de curvas, de subidas y bajadas. Un camino que empezó mucho antes que el del propio paciente, ya que uno de sus superpoderes es que se adelantan a los acontecimientos. Ven los problemas antes que el propio afectado, identificado señales que solo ellos son capaces de ver.

Estas dificultades del camino, hacen que una vez que han llegado a la meta, también ellos requieran de atención y ayuda. Los héroes necesitan ayuda para el control de su propio malestar, para aumentar la seguridad en sí mismo, por lo “incierto” e “impredecible” que resulta la vida con alguien que tiene un problema por consumo de alcohol y/o drogas. Los héroes necesitan de un entorno especial, un espacio donde poder hablar de sus propios sentimientos, de sus dudas, temores, esperanzas, deseos… También necesitan pararse para poder analizar las estrategias utilizadas hasta el momento, qué funciona y me lo quedo, qué no funcionan y lo suelto… y además se tendrán que ir ajustando a los cambios que se irán produciendo a lo largo del proceso de recuperación.

En definitiva, tienen que seguir… aunque las fuerzas les fallen…

Os dejo el mensaje que recibí de una de mis héroes, cuando solo quedaban unas horas para estrenar el 2017.

 

Acaba el año y toca hacer balance:

un año lleno de momentos muy duros, de decepciones, de soledad, de crisis de ansiedad… pero no todo ha sido malo.

He descubierto la sensibilidad de mis niños en esos momentos duros, que la familia siempre ayuda, que estar sola no está tan mal, que se puede salir hacia delante, que nada es tan negro como parece, que hay días buenos y días malos, que hay solución para casi todo en esta vida, que hay que saber apreciar los momentos que te brinda la vida, que lo que no quieres que esté en tu vida hay que quitarlo y sobre todo, que de todo se aprende.

Y por muy duro que sea lo que te pase, de todo se saca una enseñanza. Es verdad que yo no me encuentro en mi mejor momento, que por más que lo intento, hay algo, no sé el que, que no me deja disfrutar, y esto a su vez me hace sentir peor.

Echo de menos muchas cosas, vivo en una constante prohibición y alerta. Es muy complicado poder disfrutar así. Sé que es por el bien de XX y de todos. Pero no es fácil. No es fácil entender qué me pasa, hay días que si se por qué me siento mal y otros que no. Ni es fácil ayudar a alguien, cuando igual a la que deben ayudar es a ti misma. No es fácil tirar hacia delante cuando no todos tiran hacía la dirección correcta.

No soy de ese tipo de personas que se refugie en el “¡ay! pobre de mí”, no me gusta que me compadezcan o que estén muy pendiente de mi. Pero odio el no poder contener mis emociones, el ponerme a llorar delante de todos, el venirme abajo con una simple palabra y es así como estoy ahora. Y no es que me pase el día así, es que estoy tan normal y en una simple conversación o con un pensamiento me pongo a llorar.

Con lo que me gusta la Navidad y lo poco que la estoy disfrutando.

Pero hoy es fin de año y toca momento de propósitos y deseos de año nuevo, yo pido que XX se cure en todo, que no es poco y a mí me encantaría poder decir “soy feliz” que hace muchísimos años que no lo soy. Si he estado feliz, pero no he sido. Para mí hay una gran diferencia entre ser feliz y estar feliz. Y me encantaría ser feliz.

 

Asunción Lago Cabana

Instituto Bitácora

 

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