Archivos mensual octubre 2016

PorInstituto Bitácora

NUEVAS TECNOLOGÍAS. REDES SOCIALES

La llegada de Internet y las nuevas tecnologías de la información y comunicación a nuestras vidas ha supuesto un gran cambio. Un cambio que afecta a casi todo, a nuestro trabajo, a nuestras relaciones sociales, a nuestro ocio, a nuestro tiempo libre…y la adaptación a esta nueva realidad, que es compleja y dinámica, que va a una velocidad de vértigo, no resulta fácil. En muchos casos, no somos conscientes de su alcance real.

En muy poco tiempo nos hemos vistos rodeados de correo electrónico, consultando todo tipo de páginas webs, inmersos en redes sociales como Facebook, Twitter, Linkedin, Google plus, Youtube, Instagram…observando, publicando y comentando;  chateando; siguiendo o creando blogs, participando en foros de opinión…

Internet y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se han convertido en una extensión más de nuestras vidas, y de los diferentes aspectos de ella, lo personal, lo relacional, el ocio, lo profesional…pero no siempre se es consciente de lo que supone todo ello.

En Instituto Bitácora, trabajamos sobre los problemas que se generan por el mal uso de las nuevas tecnologías, problemas que muchos minimizan, cuestiones a las que se les quitan importancia, pero que pueden acabar provocando un malestar significativo, y por tanto afectando a nuestro presente y a nuestro futuro.  Uno de los aspectos, el que nos ocupa hoy, es un ejemplo claro de cómo el uso que hacemos de las redes sociales, tienen un efecto en el aquí y ahora, pero también en el después. Leer más

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¿Cómo se puede tratar el Trastorno bipolar?

Como dijimos en el anterior post el Trastorno bipolar es una alteración en los mecanismos de regulación del ánimo y esta disfunción se va a mantener a lo largo de la vida, si bien se puede controlar con el tratamiento adecuado. Es decir, es un trastorno crónico y recurrente pero se pueden controlar sus síntomas y alcanzar la estabilidad.

Uno de los pilares fundamental del tratamiento es la medicación. Uno de los tratamientos más eficaces son las sales de litio, muy eficaz pero con posibles efectos secundarios a largo plazo, es necesario hacer controles analíticos. Los más utilizados como alterativas al litio son los estabilizadores del ánimo, que también son fármacos antiepilépticos, ayudan a que no haya fluctuaciones muy intensas o picos en el humor. Los antipsicóticos son otro grupo de fármacos muy usados en el TB y, como su propio nombre indica, controla los síntomas psicóticos (ideas delirantes, alucinaciones…), sin embargo, no es necesario que estos síntomas estén presentes para que sean beneficiosos en el trastorno bipolar, por tanto, también son un grupo de fármacos que se usan en todas sus fases. De forma que todos los medicamentos anteriores valen tanto para el tratamiento de una fase maniaca como depresiva como durante una fase de ánimo no alterada para la prevenir nuevos episodios. Los antidepresivos también son usados en las fases depresivas aunque hay que tener precaución pues puede inducir un viraje hacia la polaridad maniaca.

Por supuesto, la psicoterapia, ya dedicamos un post para hablar más detenidamente de la psicoterapia, es una técnica muy eficaz para ayudar a lo largo de todo el proceso de la enfermedad y en especial con la psicoeducación hay evidencias de que ayudar a evitar el riesgo de recaídas, que tanto el propio paciente como la familia conozcan en qué consiste la enfermedad, sus fases, sus síntomas más comunes, las situaciones de riesgo y posibles factores desencadenantes de un nuevo episodio es una herramienta fundamental para prevenir las recaídas.

Hay otros tratamientos biológicos que también son eficaces como la terapia electroconvulsiva. Aunque esta técnica durante un tiempo no sido bien considerada puede ser muy eficaz y segura, prueba de ello es que sería el tratamiento de elección en una embarazada, incluso antes que los fármacos. Se usa fundamentalmente en los episodios depresivos.

En algunos episodios puede ser necesario el ingreso en un hospital sobre todo para evitar conductas de riesgo para el propio paciente o los demás durante algún brote, tanto si nos encontramos en una fase depresiva por el riesgo autolítico como en una fase maniaca para el control y la contención de las conductas.

Por supuesto son recomendables las medidas higiénico dietéticas, como para cualquier persona, el mantener una actividad regular, incluyendo el ejercicio físico, descanso regular de unas 8 horas de sueño diaria, evitar el alcohol y otras sustancias y respetar las rutinas diarias es más que necesario.

Al igual que en otras enfermedades tras un brote es necesario un periodo de convalecencia, en el que se evitaran las situaciones estresantes con más prudencia si cabe, pero posteriormente se busca la estabilización y normalización total de las actividades diarias.

Es importante estar atento a los síntomas sin obsesionarse por la enfermedad pues la aparición de pequeñas fluctuaciones de ánimo puede ser normales como en cualquier persona, sobre todo para la familia que en ocasiones puede que se asuste, y el miedo es mal consejero, cuando ve a su familiar un día más decaído o contento de lo habitual. Por otra parte sí hay que aprender a reconocer el exceso de estrés y aprender a manejarlo ya que es una de las causas habituales de recaída.

En relación a si es una enfermedad incapacitante o no podemos hacer distintas reflexiones, es cierto que en algunos casos puede afectar a capacidades como la atención o la memoria, sin embargo, algunos personajes que han realizado grandes contribuciones relevantes a la humanidad podrían haber sufrido trastorno bipolar y no se puede decir que ellos tuvieran un déficit cognitivo sino todo lo contrario.

Dra Mª Carmen López Alanís.

 

 

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¿Qué es el Trastorno bipolar?

El “ser bipolar” es un término que se puede escuchar con bastante frecuencia en la calle, hoy nos gustaría describir en qué consiste el trastorno bipolar (TB a partir de ahora) y cuáles son los síntomas que lo caracteriza y dejaremos para un siguiente post las distintas alternativas de tratamiento que podemos tener.

Es una enfermedad que aparece como consecuencia de una alteración en los mecanismos cerebrales que regulan el estado de ánimo, de forma que pueden aparecer estado de ánimo bajo (episodios depresivos), exaltado (episodios maniacos) o mezcla de ambos (episodios mixtos.) más de lo normal en duración o intensidad y puede ser independiente de las circunstancias externas aunque estas pueden actuar como desencadenantes. Estos episodios pueden alternarse con épocas de normalidad en el estado del ánimo (eutimia).

Afecta al 2% de la población en España. Suele aparecer sobre los 20-30 años aunque puede aparecer en niños y personas mayores.

Existe un componente genético pero también se tienen que dar una serie de factores precipitantes para que se produzca la enfermedad. Cuando comienza la enfermedad es frecuente que sea precedida por un factor vital estresantes, posteriormente la aparición de los episodios puede no estar tan relacionada con estresores vitales.

Como hemos dicho, pueden aparecer episodios maniacos, depresivos o mixtos

Un episodio maniaco se caracteriza por la euforia, autoestima exagerada, mayor sociabilidad y locuacidad, desinhibición sexual, aumento de actividades, de energía, de gastos, de proyectos… aparece el pensamiento acelerado que se traduce en que la persona habla muy rápido y de muchas cosas y también suele existir disminución de las necesidades de sueño.

En un episodio depresivo aparece el cansancio, las alteraciones en el sueño y la comida (bien por exceso o por defecto), la apatía, el pensamiento enlentecido con tendencia a culpabilizarse, baja autoestima, puede aparecer también ansiedad, incluso ideas de muerte con riesgo de suicidio.

Durante estos episodios pueden aparecer síntomas psicóticos y, en los primeros episodios, puede ser una persona diagnosticada de trastorno psicótico o incluso esquizofrenia, y posteriormente cambiar el diagnóstico a TB. Cuando una persona sufre síntomas psicóticos quiere decir que pierde el contacto con la realidad, puede tener creencias falsas pero de las que el paciente está plenamente convencido o alucinaciones, escuchar voces sin que nadie le esté hablando.

No todos los TB son iguales, podemos encontrar Tipo I, Tipo II, Espectro bipolar o ciclotimia.

Cuando nos encontramos con las manifestaciones más clásicas de TB estamos hablando del Tipo I que se caracteriza por la presencia de episodios maniacos y depresivos, con periodos intermedios de ausencias de síntomas o eutimia.

En el segundo tipo o tipo II no existen episodios maniacos sino hipomaniacos (de menor intensidad y sin tanta repercusión funcional) y episodios depresivos sobre todo.

El Espectro bipolar se podría considerar un tercer tipo e incluye los pacientes con episodios depresivos recurrentes y eventuales manifestaciones en el polo maniaco, serían como formas menores del TB.

Y el que podríamos considerar último tipo es la ciclotimia en el que se producen fluctuaciones del estado ánimo más leves.

Hay distintos subtipos de TB y siempre, por supuesto, teniendo en cuenta que cada persona siempre es distinta a otra en sus síntomas y evolución. Y dentro de cada subtipo existen también diferentes grados de gravedad que van a depender de la evolución de la enfermedad, y no solo del subtipo de trastorno bipolar, sino que si un paciente no realiza bien el tratamiento o consume sustancias tendrá más repercusiones independientemente del subtipo que padezca, porque además nosotros consideramos que “hay enfermos y no enfermedades”.

Dra Mª Carmen López Alanís

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Adicción al sexo

Las conductas compulsivas, son cada vez más habituales en nuestra sociedad. Hoy hablaremos sobre una de ellas, la adicción al sexo.

A través de la publicidad, los diferentes medios de comunicación, internet… estamos rodeados de estímulos relacionados con contenido sexual, y en muchos casos se vincula el sexo con el éxito, la aceptación, el poder.

Decía Gabriel García Márquez que “El secreto de la felicidad es hacer aquello con lo que uno disfruta”. Si con el sexo se disfruta, las personas con este tipo de conducta deberían ser muy felices. Esta idea es así para muchos, tanto que la adicción al sexo les parece algo envidiable y divertido, e incluso se hacen chistes acerca de ello…

 

“ ¿Yo adicto al sexo?… tetas equivocando y puedo repetirlo 69 veces, ni que semen notara, si que eres sexagerado …”

 

… sin embargo, las personas que sufren este tipo de problemas tienen un instante de goce y una intensa sensación de malestar, que resulta tan dañina para uno mismo y para su entorno (pareja, familia, trabajo, red social…) como la adicción a las drogas.

La adicción al sexo o hipersexualidad, es un problema que ha crecido muy significativamente en los últimos años. Según Carlos Chiclana, especialista en Psiquiatría y autor de “Atrapados en el sexo”, entre el 3 y el 5% de la población padece hipersexualidad, otros estudios aumenta el porcentaje hasta el 8%, coincidiendo todos en que es más frecuente en los hombres, con una proporción de tres por cada mujer y suele comenzar en la juventud.

La llegada de internet a nuestras vidas es uno de los principales factores que tienen que ver con dicho incremento. Internet es una gran ventana al mundo que nos da infinitas posibilidades en todo y para todo, y que además es accesible, asequible, permite el anonimato e inmediatez, características que hacen de internet un caldo de cultivo excelente para que se desarrollen y potencien este tipo de problemas.

Existen muchas posibilidades, multitud de webs de contenido sexual, así como fáciles vías para buscar y mantener relaciones sexuales con otras personas. Y lo podemos hacer desde casa, desde el trabajo, desde casi cualquier parte, a cualquier hora y sin que nadie se entere… y lo podemos hacer YA (impulsividad) y además una y otra vez (compulsividad).

Para una persona que tiene este tipo de problemas, recurrir a actividades sexuales, como masturbarse de manera compulsiva, consumo de pornografía, prostitución, líneas telefónicas eróticas, relaciones con múltiples parejas, encuentros sexuales con personas desconocidas… es una respuesta a estados de ánimos desagradables y que por tanto, nada tiene que ver con una vida sexual placentera, libre y sana.

La mayoría de las personas afectadas por este problema son conscientes de ello, pero no saben cómo afrontarlo. En muchos casos siente culpa y vergüenza que los incapacita para compartirlo y pedir ayuda.

Dejado a su libre evolución, todo se va complicando, el deseo sexual lo va controlando todo, porque pasa a estar muy presente, llegando a ser una prioridad por encima de ellos mismos, de sus relaciones con seres queridos, de sus responsabilidades, y acaba incapacitando a la persona para afrontar el día a día.

Cuando el deseo se convierte en irrefrenable, la persona no es capaz de hacer otra cosa que no sea satisfacerlo, y no es capaz de valorar los riesgos y consecuencias negativas, y tras consumarlo, aparece un malestar intenso de componente ansioso depresivo.

El tratamiento de la adicción al sexo o hipersexualidad es similar al de otras adicciones. En Instituto Bitácora, atendemos estos problemas de forma individualizada, multidisciplinar e integral, combinando diferentes estrategias, cuyo objetivo es que la persona logre una sexualidad que resulte satisfactoria, que no genere malestar.

El apoyo farmacológico, la psicoterapia individual, la psicoterapia de grupo y la atención a la familia, resultan eficaces y eficientes para hacer frente al problema desde la raíz y evitar así futuras recaídas.

 

Algunos síntomas de adicción al sexo:

-Actividad sexual (masturbación, pornografía, sexo con otras personas) muy frecuente, desproporcionada o desadaptada. Los pensamientos de contenido sexual, ocupan mucho espacio.

-Fracasos en los intentos de reducir o no llevar a cabo la conducta sexual.

-La conducta se oculta, lo que conlleva mentiras y mantener una doble vida.

– Cada vez ocupa más tiempo, cada vez la sensación de bienestar es menor, y de manera inversamente proporcional el malestar mayor.

-Se van dejando responsabilidades familiares, laborales o académicas…

-Las relaciones interpersonales y el ocio se van deteriorando. La persona se va aislando.

-Hay un alto nivel de sufrimiento, ya que la persona continua con la conducta a pesar de las consecuencias negativas.

-La persona experimenta desajuste físico y emocional en forma de ansiedad, inquietud, mareos, dolor de cabeza, insomnio, bruscos cambios de humor, irritabilidad, depresión… cuando no lleva a cabo la conducta.

Asunción Lago Cabana

 

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