Archivos mensual mayo 2016

PorInstituto Bitácora

MIS DERECHOS Y LOS DEL OTRO: NUESTROS DERECHOS

Como comentaba en el anterior post, la mejor forma de relacionarnos con los demás es la conducta asertiva, pero conviene tener en cuenta que al mismo tiempo es el estilo más difícil, porque es el resultado de un equilibrio entre nuestros derechos y los de los que nos rodean.

Así, en las relaciones asertivas debemos tener en cuenta no sólo nuestros derechos y emociones, como harían los que se relacionan agresivamente, ni sólo los derechos y emociones de los demás, cómo harían los que se comportan de modo sumiso, sino que hemos de considerar al mismo tiempo las dos caras de la moneda. Tenemos que convertirnos en una balanza. Leer más

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¿ Se preocupa usted por todo ?

A menudo llegan pacientes a la consulta que refieren que “yo es que me preocupo por todo”, “a mi es que me afecta todo mucho” ¿puede llegar a ser esto un trastorno mental?.

El Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) es una enfermedad común que afecta aproximadamente al 3% de las personas. Cualquier persona puede sufrir este trastorno, incluso los niños, aunque se da con mayor frecuencia en mujeres.

El síntoma principal es la presencia frecuente de preocupación o tensión durante al menos 6 meses, incluso cuando hay poca o ninguna causa clara. Las preocupaciones parecen pasar de un problema a otro. Los problemas pueden involucrar la familia, las relaciones interpersonales, el trabajo, el dinero y la salud. Los pacientes con TAG se preocupan por cosas que es imposible que sucedan o si ocurren son más manejables y menos dramáticas de lo que ellos piensan.

Además se puede acompañar de problemas para concentrarse, fatiga, irritabilidad, problemas para conciliar el sueño y permanecer dormido, o sueño que no es reparador ni satisfactorio. La persona también puede presentar otros síntomas físicos, como tensión muscular, problemas digestivos, sudoración o sensación de falta de aire y dificultad para respirar.

Muchos tipos de psicoterapia pueden ser útiles para tratar el TAG. El objetivo de la intervención no es eliminar la incertidumbre, sino más bien ayudar a reconocerla, aceptarla y desarrollar estrategias útiles para afrontarlas. La terapia no va a asegurar a las personas que no va a suceder nada malo o desagradable, sino a valorar las posibilidades de que algo así ocurra y actuar en consecuencia.

Por supuesto, aparte de tomar medicamentos y asistir a la terapia, usted puede ayudarse a mejorar con estilos de vida saludables como por ejemplo realizar ejercicio físico de forma regular, evitar sustancias estimulantes tipo cafeína y otros psicoestimulantes, mantener horarios de sueño regulares, alimentación equilibrada, etc.

 

Dra Mª Carmen López Alanis

PorInstituto Bitácora

¿CÓMO ME RELACIONO?

Desde la psicología identificamos tres formas básicas de relacionarnos con los demás: a través de la conducta pasiva, agresiva y asertiva.

Así, la persona intenta por todos los medios que no se produzca un conflicto y evita pasar un mal momento. Este tipo de comportamiento impide expresar honestamente los sentimientos, pensamientos u opiniones o bien se hace pero de una manera autoderrotista, o con disculpas sin convicción. El mensaje que se comunica es:

Esta conducta pasiva suele acompañarse de conductas no verbales como un volumen de voz bajo, habla poco fluida, bloqueos al hablar, huida del contacto ocular, cara tensa, dientes apretados, movimientos corporales nerviosos o inapropiados, etc. Como consecuencia de esta forma de relacionarnos, la persona tiene la constante sensación de ser incomprendida, manipulada o no tenida en cuenta, con sentimientos de culpa, ansiedad, frustración y baja autoestima. Incluso puede sentirse agresiva pero no lo manifiesta. Por otro lado, los efectos que produce en los interlocutores este comportamiento suelen ser negativos, pues la otra persona no sabe si se está o no aprovechando de ella, al no estar diciendo realmente lo que quiere decir, y además el otro interlocutor se puede sentir cargado de responsabilidad, porque es él quien tiene que tomar las decisiones. La segunda forma de relacionarnos es la forma agresiva. Contrariamente a la anterior, aquí la persona antepone y defiende sus derechos de una manera ofensiva, manipulativa e inapropiada, pasando por encima de los derechos de los demás. En este caso, la persona trata de alcanzar la victoria a través de la dominación, utilizando técnicas de degradación o manipulación entre otras. La persona piensa que si no se comporta así podría resultar demasiado vulnerable ante los demás y suelen sentirse “honestos” porque expresan lo que sienten y “no engañan a nadie”. El mensaje que se comunica es: “mis opiniones, sentimientos o pensamientos cuentan más que los tuyos”, “es más importante lo mío que lo tuyo”, “soy superior a ti”. Acompañando a estas manifestaciones verbales suelen darse comportamientos corporales destinados al mismo fin: mirada agresiva, aumento del volumen de la voz, gestos o posturas de amenaza, etc. Las consecuencias a corto plazo pueden ser tanto positivas, pues muchas veces consigue sus propósitos, como negativas debido a que puede experimentar sentimientos de culpabilidad. Sin embargo a largo plazo las consecuencias suelen ser negativas, pues puede ir acumulando tensión en sus relaciones con los demás, o rencor por parte de éstos. Terminamos este post hablando de la tercera forma de relación con los demás, la conducta asertiva. Esta conducta implica

franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos pero siempre respetando los derechos de los demás. Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos también derecho a equivocarnos. El mensaje que se comunica es:

Normalmente los problemas de falta de asertividad pueden ser debidos a que no sabemos cómo comportarnos. El miedo a expresar nuestros sentimientos y deseos nos lleva a emplear estilos pasivos o agresivos. Ni que decir tiene que la mejor forma de relacionarse es asertivamente. No obstante, conviene aclarar que nadie es totalmente asertivo, pasivo a agresivo, pues son habilidades o actitudes que adoptamos en forma más o menos habitual y que también dependen de las situaciones o personas con quienes nos relacionamos (podemos ser asertivos en unas situaciones pero no en otras). Sería más exacto hablar de la asertividad como algo que podemos poseer en mayor o menor grado, o con mayor o menor frecuencia, y que es susceptible de aprendizaje y mejora a través de un adecuado entrenamiento.

Ana Martín Almagro. Psicóloga de Instituto Bitácora

PorInstituto Bitácora

Cuando llega la primavera a casi todos nos altera…

Con la llegada de la primavera muchas personas experimentan una serie de molestias que se conocen como astenia primaveral, y que se deben a la necesidad de adaptación de nuestro organismo a los cambios ambientales que se dan en esta época. Estos factores ambientales son, los cambios de temperatura y de luz, hoy sol y altas temperaturas, mañana día gris y lluvioso, incluso la modificación de una hora en el horario puede llegar a afectar. La astenia primaveral es un trastorno adaptativo transitorio que se supera en quince, veinte días y cuya sintomatología consiste en cansancio generalizado, dificultad para conciliar el sueño, irritabilidad e incluso bajada de la capacidad de concentración, atención y memoria, así como disminución del apetito y del deseo sexual. También se pueden ver afectas determinadas sustancias que tienen que ver con el estado de ánimo, como son las endorfinas, que se asocian a estados de ánimo positivo, y la melatonima, que regula ciclo vigilia-sueño.

-No automedicarse, los antihistamínicos aumentan la sensación de cansancio y los complejos vitamínicos no son necesarios si llevamos una dieta equilibrada. -Seguir horarios rígidos vigilia-sueño e incluso aumentar las horas de sueño. -Cuidar la alimentación con nutrientes que aporten energía como los frutos secos o los plátanos. -Hidratarse bien. -Seguir una rutina sana antes de irse a la cama, evitando por ejemplo, activarse con las nuevas tecnologías. -Hacer ejercicio moderado. -Que la falta de energía no nos deje sin actividades reforzantes, las que nos hacen sentir bien. -Y sobre todo desdramatizar y tener paciencia. Podemos bajar un poco el listón de las actividades diarias, y si estos días no llegamos a todo, sobra con llegar a casi todo y pensar que en dos o tres semanitas todo el malestar habrá pasado.

Asunción Lago Cabana, Psicóloga de Instituto Bitácora

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